LOS CAMBIOS EN LOS TESTAMENTOS

El testamento es un documento que el testador puede modificar a lo largo de su vida todas las veces que deseé, y su contenido puede ser del todo desconocido tanto para los herederos legales como a parientes más cercanos o herederos nombrados en dicho testamento. Sin embargo, a menudo se conoce el contenido de los testamentos y las inquietudes surgen, desgraciadamente, cuando vemos que el momento el que tomarán validez se acerca. ¿Ha podido modificar mi padre su testamento? ¿Y si mi hermana convenció a mi madre para cambiarlo? ¿Puedo hacer algo sobre esos cambios en los testamentos?

En numerosas ocasiones los herederos se llevan una sorpresa, no siempre agradable, de que el testamento cuyo contenido conocían ha sido modificado posteriormente. Frente a estos cambios, por norma general, no cabe acción posible, salvo en el caso de que esas nuevas disposiciones contravengan las legítimas. En estos casos el heredero forzoso sí que puede reclamar que se le incluya en el reparto de la herencia del causante en la porción que corresponda a esa legítima.

En el resto de supuestos deben analizarse en profundidad las circunstancias que ocasionaron la modificación y la capacidad del testador en ese momento. Veamos algunos supuestos llamativos.

Estando la madre ingresada en una residencia, uno de sus hijos le acompaña a la Notaría más cercana y ésta modifica el testamento dejándoselo todo a ese hijo.

En este supuesto la validez de dicho testamento podrá ponerse en entredicho y solicitarse su nulidad en el caso de que la capacidad de la testadora en aquel entonces no fuera la suficiente para otorgarlo. Sin embargo, el probar este aspecto puede resultar una ardua tarea ya que, en primera instancia, es el Notario ante quien se modificó el testamento quién valora la capacidad de quién va a firmar y, por consiguiente, si a su juicio es capaz de testar, refutar dicho aspecto será complicado.

El hijo que convive con el padre lo amenaza para que modifique su testamento para que la vivienda pasa a ser suya una vez fallezca.

El artículo 673 del Código Civil dispone que el testamento otorgado con violencia, dolo o fraude será nulo. Por consiguiente, y al considerarse la amenaza un acto de violencia e intimidación, igualmente deberá considerarse nulo el testamento otorgado bajo amenaza, por lo que puede ejercitarse la acción de nulidad del testamento por vicios en el consentimiento. No obstante, nuevamente el problema radicará en la prueba de dichas amenazas.

Si los anteriores son casos hipotéticos, el que a continuación exponemos no sólo es real, sino que ha recaído sentencia del Tribunal Supremo (STS 686/2014, de 25 de noviembre). En este caso, uno de los hijos del matrimonio denuncia a su hermana acusándola de modificar la voluntad de sus padres, mayores de 90 años, para que  alteraran sus respectivos testamentos favoreciendo a esta última.

Los padres otorgaron su primer testamento en 1977, que modificaron por primera vez el 6 de agosto de 2004 para favorecer a su hija. Posteriormente, el 20 de diciembre de 2004 se produce una segunda modificación en perjuicio del hijo que denuncia los hechos. El Alto Tribunal confirma la nulidad del último testamento de 20 de diciembre de 2004, confiriendo la validez al otorgado en agosto de 2004.

Esta última variación en los testamentos entiende la Sentencia del Tribunal Supremo que es una situación “inusual, innecesaria y lógicamente no explicable si no se enmarca en el seno de una conducta de terceros para obtener con premura, y en cualquier condición que fuera precisa, una modificación de la voluntad plasmada cuatro meses antes”, por lo que considera probado que existió maquinación y dolo por parte de la hija hacia sus progenitores para que modificasen los testamentos beneficiándola claramente. Asimismo establece el concepto de dolo en los supuestos de testamentarías:

“El dolo testamentario se entiende como utilización de palabras o maquinaciones insidiosas con las que se induce a una persona a otorgar un testamento en un sentido diferente del que hubiera otorgado si no hubieran mediado tales interferencias. Incluyéndose también en tal actuación dolosa cuando lo perseguido es que el otorgante revoque el testamento anteriormente otorgado.”

Concluye finalmente que la mediación de dolo que incide en la voluntad del testador supone la nulidad del testamento, por lo que, en el caso objeto de análisis

Además, la sentencia incluye en un detalle importante: no es necesario que la manipulación la cometa un heredero o posible heredero, sino que también puede ser llevada a cabo por un tercero, y que el dolo puede ser acreditado por cualquier medio de prueba, incluido las presunciones.

No obstante, la prueba de estas maquinaciones y defensa de las posturas de que ha existido dolo o manipulación de la voluntad del testador, en los casos en que no existe debilidad mental o disminución de facultades, no es sencillo, por lo que cada caso debe ser estudiado en profundidad.

 

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By | 2017-06-30T18:49:27+00:00 3 abril 2017|Casos reales|0 Comments

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