Mi padre padece alzheimer, ¿qué puedo hacer?

Como bien sabemos, el paso de los años hace mella en todos nosotros, de ahí que cada vez sean más los casos en que se diagnostican enfermedades tales como el alzheimer o la demencia senil, entre otras, que impiden a las personas –generalmente, de la tercera edad- que las padecen gobernarse por sí mismas. Este hecho lo vemos lejano hasta que nos paramos a pensar, “mi padre padece alzheimer, ¿qué puedo hacer para proteger sus intereses y derechos?”. Para lograr esa protección existe un mecanismo especial que protege los intereses y derechos de la persona enferma, tanto en su esfera personal como patrimonial. Ese mecanismo que la Ley contempla es el procedimiento de incapacitación, en el cual se nombra a otra persona para que supla las carencias de la persona enferma y vele por su bienestar y patrimonio.

Proceso de incapacitación

Se inicia mediante la interposición de una demanda de incapacitación, bien a instancia de algún familiar (cónyuge, ascendiente, descendiente o hermano) o del Ministerio Fiscal en caso de que no existieran estos.

Cuando algún familiar inicie el procedimiento de incapacitación será necesaria la intervención de abogado y procurador, quienes realizarán íntegramente todos los trámites necesarios. Para ello, será indispensable que se les facilite toda la documentación oportuna y los informes médicos que acrediten el estado de salud en que se encuentra el presunto incapaz.

A la persona a la que se pretende incapacitar se le comunicará la demanda en su domicilio, con el objetivo de que en el plazo de los siguientes veinte días conteste a la misma si lo considera oportuno. Evidentemente, por regla general, esta persona no tiene capacidad para contestar a la demanda, debiendo dejar transcurrir dicho plazo sin hacer nada al respecto.

Una vez transcurrido ese plazo de veinte días sin haber contestado, desde el Juzgado se le comunicará al Fiscal, que será quien represente y defienda al presunto incapaz. En principio, se opondrá a la demanda, a no ser que la considere procedente a la luz del resultado de las pruebas que se realicen en el Juzgado, que son las siguientes:anciano-2

  • Prueba documental, consistente en la presentación de informes médicos que demuestren el estado de salud del presunto incapaz.
  • Audiencia de parientes, basada en que el Juez escuche el testimonio de tres parientes cercanos del presunto incapaz. Serán preguntados por su estado, así como por si alguien quiere postularse como tutor.
  • Examen por el juez del presunto incapaz, para apreciar él mismo la situación del presunto incapaz.
  • Examen por el médico forense adscrito al Juzgado, siendo esta la “prueba reina” dado que el facultativo realizará una evaluación del presunto incapaz para comprobar si realmente existe una merma de sus capacidades volitivas y cognoscitivas. Por lo tanto, el Juez considera esta prueba de notoria relevancia a la hora de declarar a la persona incapaz.

Pralawcticadas todas estas pruebas, el Juez dictará sentencia. Esta sentencia puede acordar:

  • Declarar una incapacidad total, dando lugar a la tutela. Cuando se aprecie que la persona no es capaz  de cuidar de sí misma ni de administrar su propio patrimonio.
  • Declarar una incapacidad parcial, dando lugar a la curatela. Cuando se aprecie que la persona puede realizar determinados actos por sí misma, pero para otros precisa de la asistencia de una tercera persona. Se deben especificar qué actos puede y cuáles no realizar por sí misma.

Asimismo, establecerá la extensión y límites de la tutela y procederá a nombrar un tutor a la persona incapacitada.

El tutor deberá ser una persona que tenga plena capacidad de obrar y esté en pleno uso de sus derechos civiles. A este respecto, la Ley dispone una preferencia en el nombramiento del tutor:

  1. La persona designada por el incapaz, antes de declararse su incapacidad, en escritura pública.
  2. El cónyuge que resida con el incapaz.
  3. Los padres del incapaz.
  4. Las personas designadas por los padres en su testamento.
  5. El descendiente, ascendiente o hermano que designe el Juez.

Una vez nombrado como tutor, deberá acudir al Juzgado a tomar posesión del cargo, firmando que lo acepta. No obstante, el tutor puede alegar alguna causa de excusa que le exima del cargo en los 15 días siguientes en que tenga conocimiento del nombramiento o cuando concurra algún motivo sobrevenido, debiéndola aceptar el Juez y procediendo en consecuencia, en su caso, a nombrar un nuevo tutor.

Cuando vivimos una situación así, todo nos parece nuevo e inexplorado, siendo normal que nos surjan innumerables dudas, como por ejemplo:

Testamento

Mi padre no ha hecho testamento, ¿ahora que está incapacitado puede hacerlo para evitar problemas ulteriores?

Las personas con capacidad modificada judicialmente sí pueden otorgar testamento, en tanto que el testamento es la manifestación de la voluntad más protegida de una persona física. Se realizará ante el Notario, que designará dos facultativos que previamente le realizarán un reconocimiento al incapacitado, y el Notario no lo autorizará sino cuando éstos respondan de su capacidad.

¿Puede una persona jurídica ser tutor?

Sí, el Juez puede nombrar a una persona jurídica tutora de un incapaz. Esta persona jurídica no podrá tener ánimo de lucro (siendo fundamentalmente, asociaciones y fundaciones) y entre sus fines deberá figurar la protección de menores o incapacitados. Es decir, su finalidad consiste en proteger y cuidar de las personas legalmente incapacitadas, buscando los recursos que les proporcionen una buena calidad de vida.

La persona jurídica sobre la que recaiga el desempeño del cargo tutelar deberá cumplir con las mismas obligaciones que una persona física: velar por el incapaz, salvaguardar sus derechos y administrar sus bienes.

Que el cargo tutelar sea desempañado por una persona jurídica tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado, como ventajas cabe destacar que se tratará de una fundación o asociación especializada en la patología que sufra el incapaz –repercutiendo en un notable beneficio para él- y que podrá administrar el patrimonio del incapaz mejor que cualquier persona física, al disponer de medios jurídicos que le faciliten la ineludible relación con los Juzgados. Por otro lado, como inconveniente destacable tenemos el aspecto afectivo; es decir, la persona jurídica no va a acompañar al incapaz, sino que lo hará una persona física por ella designada, la cual recibe el nombre de “delegada tutelar”.

Si no nos ponemos de acuerdo entre los hermanos para ver quién es tutor de mi padre, ¿qué podemos hacer?

Se abrirá una vista en la que el Juez tomará declaración a los hermanos y en base a todas las circunstancias concurrentes y a que ninguno de ellos sea inhábil para ejercer como tutor, adoptará una decisión en atención a la mayor adecuación al cargo y al bienestar del incapaz, indudablemente.

Si nombran tlove-grandparentsutora a mi hermana y no me deja ver a mi padre, ¿qué puedo hacer?

En este caso, habría que solicitar la adopción de medidas de protección, debiendo primar en primera y única instancia el interés del tutelado y valorando el notable beneficio que dichas visitas le podrían reportar para sobrellevar su enfermedad. En otras palabras, si un padre tiene derecho a ver su hijo, ese derecho también se debe reconocer de forma bidireccional.

Si finalmente se acuerda mediante Auto un régimen de visitas y la tutora lo incumple o no lo cumple en sus justos términos, esta incurriría en un delito de desobediencia a la autoridad tipificado en el Código Penal. Asimismo, su actuación podría conllevar la presentación de una demanda de remoción de tutor, provocando la extinción de su cargo.

¿Qué obligaciones y derechos tiene el tutor de un incapaz?

El tutor será el representante legal del declarado incapaz, debiendo velar por él y pudiendo firmar por él para suscribir contratos, solicitar prestaciones o realizar cualquier otro acto con transcendencia jurídica. Por lo tanto, los actos realizados por el incapaz sin la intervención de su tutor devendrán nulos y carecerán de validez. Asimismo, los actos realizados por el tutor cuando haya conflicto de intereses con el tutelado adolecerán de nulidad absoluta, siendo esta apreciable de oficio e imprescriptible.

Son dos las funciones primordiales que ha de desempeñar:

  • La salvaguarda de los derechos del tutelado, los cuales abarcan desde procurarle alimentos y una vida digna hasta actuar conforme a su personalidad, respetando su integridad física y psicológica.
  • La administración de los bienes del incapaz, siempre actuando con la diligencia de un buen padre de familia y en beneficio único y exclusivo del tutelado.

calculatorSin embargo, el tutor no tiene carta blanca para actuar conforme le convenga, sino que tendrá que hacerlo bajo la estricta supervisión del Juez y el Ministerio Fiscal. Para favorecer esta supervisión, el tutor habrá de realizar un inventario de los bienes que posee el incapaz, así como elaborar una rendición de cuentas anualmente ante el Juzgado.

El tutor no solo tendrá obligaciones, sino también derechos. Así, deberá ser respetado y obedecido por el incapaz, al igual que –si el patrimonio del tutelado lo permite- podrá percibir una retribución en atención al trabajo que realice, entre un 4% y un 20% del rendimiento de los bienes de la persona tutelada. También tendrá derecho a recibir una indemnización por daños y perjuicios, con cargo al patrimonio del tutelado, por el detrimento que le haya ocasionado el desempeño del cargo tutelar, siempre y cuando ello no sea imputable a su propia responsabilidad.

¿Incapacitaciones a medida?

Cada vez son más los casos en que los tribunales dictan sentencias que declaran la incapacidad de una persona con pronunciamientos de corta y pega sin tener en cuenta las circunstancias del incapaz. Pues no es lo mismo una incapacitación por Alzheimer que por esquizofrenia, debiendo cada una ceñirse al supuesto de hecho planteado.traje-a-medida

Desde HEREDITAS CONSULTORÍA INTEGRAL consideramos esencial que los procedimientos de incapacitación y, consecuentemente, la sentencia que la declare sean acordes a la situación personal del incapaz, es decir, que no se pronuncien sentencias generales, sino que sean un traje hecho a medida para el incapaz para así favorecer el buen desempeño del cargo tutelar y por supuesto, el pleno bienestar del incapaz, pues atraviesa duros momentos en los que lo que menos le conviene es el ajetreo innecesario, máxime si este puede evitarse desde el inicio.

Porque tan importante es considerar y contemplar todos los extremos en un contrato para que luego no surjan problemas que hacerlo en una sentencia de incapacitación, más aún tratándose de personas.

Otras medidas a adoptar

Cuando tenemos un familiar que padece una enfermedad, existen distintas medidas que pueden adoptarse, desde las más livianas a las más restrictivas (la incapacitación de la que hemos hablado en párrafos precedentes).

La más sencilla es que autorice a otra persona, normalmente a alguno o a todos sus hijos, en sus cuentas para que puedan realizar diversas gestiones, como por ejemplo: sacar dinero, solicitar un certificado de últimos movimientos, etc.

El siguiente paso sería que otorgase un poder general a favor de otra persona, confiriéndole facultades para suplirle cuando no pueda realizarlas.

Posteriormente, lo que se puede iniciar es un procedimiento de incapacitación y declaración de prodigalidad, conocido como curatela. Este proceso tiende a complementar la voluntad del incapaz, no a suplirla, en la medida en que se considera que tiene capacidad para llevar a cabo determinados actos de su vida cotidiana, pero para otros precisa de la asistencia de una tercera persona que le ayude. Cuando se busca declarar pródiga a una persona mayor es porque se considera que es incapaz de gestionar su patrimonio.

Tras esta incapacitación parcial, o curatela, la siguiente medida a adoptar es la incapacitación total, o tutela. Esta, a diferencia de la curatela, sí tiende a suplir la voluntad del tutelado debido a que es incapaz de gobernarse por sí mismo.

Y, finalmente, la decisión más extrema sería solicitar la incapacitación y consiguiente internamiento del incapaz en un centro. Esta decisión se ajusta a un cambio en el transcurso normal de la enfermedad del incapaz que provoca un brote de agresividad, entre otros, suponiendo un peligro tanto para él mismo como para las personas que le rodean.

Desde HEREDHereditas Consultoria IntegralITAS CONSULTORÍA INTEGRAL aconsejamos a los familiares sobre la medida más adecuada a adoptar atendiendo a la situación personal y a la salud de la persona enferma. Al igual que tratamos de hacerles más llevadero el proceso, encargándonos de él en toda su extensión y lidiando con las trabas burocráticas, administrativas e incluso personales, intentando mediar cuando exista conflicto.

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By | 2017-06-30T18:49:27+00:00 2 noviembre 2016|Casos reales|0 Comments

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