La Sucesión en la Empresa Familiar

El concepto de empresa familiar se circunscribe normalmente a aquella sociedad en la que una familia posee una participación accionarial suficiente para ejercer el control y/o tener representación suficiente en los órganos de gobierno como para influir en las decisiones de gobierno corporativo, pudiendo o no intervenir en la gestión del día a día.

La empresa familiar es una organización que cuenta con unas características singulares, ya que en ella coinciden dos entes con valores totalmente contrapuestos como son la familia y la empresa. Mientras que la familia se guía por vínculos consanguíneos, sentimientos, emociones, respeto y valores normalmente subjetivos; en la empresa todo tiende a medirse con el objetivo último de alcanzar ciertas cifras, como puede ser la rentabilidad sostenida de la empresa y la maximización de la riqueza de sus socios propietarios.

Uno de los problemas característicos de la empresa familiar con el que ha de enfrentarse su fundador o fundadores es el de la planificación de su sucesión.

A este respecto, el empresario medio suele disponer de medios y asesoramiento de alto valor añadido para todas las cuestiones que afecten al día a día de su actividad negocial. Sin embargo, dada la alta sensibilidad que entraña el choque entre los mundos de la empresa y la familia, nuestra experiencia profesional nos dice que es habitual que los mismos empresarios que tanto se aplican en la gestión del presente de sus negocios dejen latente el futuro de los mismos hasta que, por diversas razones, ya es demasiado tarde para reaccionar.

La ruptura de la unidad entre la propiedad de las acciones y el ejercicio del poder y del control, representado por el empresario fundador, y su dispersión entre sus sucesores, con la consiguiente disparidad de intereses, opiniones, actitudes y, evidentemente, capacidades, pueden resultar nocivos y, en muchos casos, definitivos para la empresa familiar.

Al objeto de tratar de anticiparse a todas las posibles contingencias anteriormente comentadas, a comienzos de los 90 comenzó a utilizarse como herramienta de gestión y continuidad de los negocios familiares el protocolo familiar.

El protocolo familiar es un documento totalmente abierto y flexible en el que los miembros de la familia plasman una serie de acuerdos tendentes a prevenir toda la problemática que pudiera surgir en la empresa en relación a la titularidad, gobierno y sucesión de la misma, a cuyo efecto se pondrán de acuerdo sobre puntos clave para garantizar su continuidad. Asimismo, el protocolo familiar tiene elementos contractuales y aspectos no jurídicos, de naturaleza ética y moral.

Una vez decidida la conveniencia de la redacción y ejecución de un protocolo familiar, es conveniente ponerse en manos de un especialista que lleve a cabo las diferentes fases del proceso de desarrollo e implantación del mismo. Es importante destacar que cada empresa familiar es un mundo con sus peculiaridades, ventajas e inconvenientes y, por lo tanto, el protocolo familiar debe ser un traje a medida para dicha sociedad, de tal manera que se incluyan dentro del mismo pactos específicos que regulen las relaciones entre familia y empresa para cada caso concreto.

En este sentido, dentro de las distintas fases que comprenden la redacción de un protocolo familiar, resulta especialmente relevante la fase de diagnóstico. En la fase de diagnóstico, el profesional externo debe analizar la situación de la empresa respecto a la familia, realizando cuestionarios a los implicados, revisando los estados financieros, planes estratégicos, posibilidades de sucesión y tomando el pulso a las relaciones entre los familiares.

Posteriormente, y una vez presentado el diagnóstico realizado a la familia, comienza la fase de negociación donde se intentará llegar a un consenso en cada una de las cuestiones de relevancia que hayan salido a relucir tanto durante la fase de diagnóstico como durante el desarrollo de las propias negociaciones. Durante esta fase, la familia toma razón de la importancia de las cuestiones que se van a incluir dentro del documento, haciendo más tangible las implicaciones que puede conllevar su suscripción y, por lo tanto, suele ser la fase que más se dilata en el tiempo a fin de llegar a una concurrencia de todos los intereses en liza.

Tras la fase de negociación, se procederá a elaborar el borrador del documento, el cual se hará llegar a cada uno de los implicados para su revisión y comentarios. Una vez introducidas las modificaciones pertinentes, se procederá a la firma del documento por cada una de las partes.

Tras la firma del protocolo familiar, el asesor externo ayudará en la fase de implementación de los pactos alcanzados en el mismo, para lo cual suele ser importante reforzar dichos acuerdos dotándolos de una determinada eficacia jurídica al objeto de garantizar la consecución de los fines para los que el protocolo fue suscrito.

Por otra parte, como resumen a título enunciativo, nos gustaría haceros llegar una aproximación respecto a las cuestiones básicas a regular en un protocolo familiar:

  • Establecimiento de códigos éticos en la empresa, estrategias, valores y metas a conseguir.
  • Regulación o determinación del papel o función específica que cada socio tiene en la empresa.
  • Atribución de facultades decisorias a algunos miembros en detrimento de otros.
  • Posibilidad de que personas ajenas a la familia entren a formar parte en la empresa, ya sean como socios o como trabajadores. Condiciones y límites.
  • Establecimiento de mecanismos para asegurar el relevo generacional. Compromiso de todos los socios de seguir una determinada política de transmisión de las participaciones de la empresa familiar.
  • Determinación de un concreto procedimiento para la toma de determinadas decisiones (ej. Transmisión de acciones a terceros).
  • Determinación de los requisitos necesarios para acceder al accionariado, aunque sea hijo de algún fundador (ej. Además de ser hijo de cualquiera de los fundadores, el aspirante a socio habrá de obtener, al menos, una licenciatura).
  • Compromiso de todos los miembros de la familia que sean o vayan a ser titulares de la empresa de pactar en escritura pública capitulaciones matrimoniales.
  • Determinación de las obligaciones, derechos y responsabilidades de los socios.
  • Prevenir soluciones a eventuales situaciones en las que lo personal pueda entrar en conflicto con lo empresarial (ej. Que uno de los socios pretenda garantizar con sus participaciones una determinada operación de carácter eminentemente personal).
  • Nombramiento o exclusión de tutores para casos de fallecimiento o privación de la patria potestad.
  • Establecimiento de cautelas, garantías o sanciones que se consideren en caso de incumplimiento.
  • Sumisión a arbitraje de controversias de naturaleza societaria surgidas entre los socios o de estos con la sociedad o sus órganos.

En conclusión, el protocolo familiar es un instrumento que puede ayudar a solventar los problemas sucesorios en una empresa familiar, aportando valor a la sociedad mercantil y manteniendo unida a la familia.

Es importante destacar que el protocolo familiar es un documento vivo que no muere una vez se ha suscrito sino que debe implantarse y utilizarse como una herramienta de cohesión, siendo actualizado a medida que surjan nuevas cuestiones relevantes, dando, por lo tanto, continuidad al trabajo realizado.

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