Los Bienes “Olvidados” del Fallecido

Cuando alguien fallece, la primera reacción humana es el “shock”, por mucho que se viera venir la situación o haya sido algo inesperado.

Después de la reacción comienzan las preguntas de no sólo cómo va a seguir la vida, sino de qué me tengo que encargar ahora y qué pasos me obliga a cumplir la Administración Pública en estos casos.

Al margen de futuros posts que iremos publicando en el blog sobre el tema, en este caso nos vamos a centrar, por un lado, en los vehículos, que es común que el causante tenga a su nombre, y por el otro, los típicos seguros de vida de los que nadie conoce su existencia hasta que de repente se entera que es beneficiaría/o de uno de ellos.

Los llamo “bienes olvidados” porque tras la experiencia que adquieres en el trabajo y las decenas de citas con clientes que se acumulan día tras día, he llegado al punto en el que en el 90% de los casos tengo que acabar la consulta con un “¿Tenía el fallecido algún vehículo o seguro de vida a su nombre?” y por supuesto, sin sorpresas ya, la respuesta es “Sí, sí, tenía un coche y creo que un seguro de vida, pero no sabía que había que incluir eso también!”. Pues la respuesta ya la sabéis: sí, esos conceptos también forman parte de la masa hereditaria y tienen su complicación.

Vamos a centrarnos primero en los vehículos.

4121554999_648d6b7cb4Lo típico, como he comentado, suelen ser coches o motos, pero igualmente nos hemos encontrado con tractores o incluso barcos.

La documentación básica que debe empezar recopilando el heredero será la siguiente:

  • Permiso de circulación
  • Tarjeta de Inspección Técnica

Lo primero que hay que tener claro es qué se quiere hacer con el vehículo, es decir, si se lo quiere quedar algún heredero en concreto, se va a vender o se va a dar de baja.

Las decisiones más frecuentes son las de quedarse con él o tener alguien a quien vendérselo.

Para llevar a cabo lo dicho, la principal institución con la que no hay más remedio que colaborar es Jefatura de Tráfico.

Quiero que os quede claro en todo momento que lo imprescindible para llegar a este punto sigue siendo pasar por la notaría y otorgar escrituras de Aceptación de Herencia, a través de la que se adjudican los bienes del fallecido, entre los que se encuentra el vehículo; se trata del simple hecho de que lo que pertenecía al difunto en propiedad, ahora se lo atribuyen los herederos, se convierten en los nuevos titulares y propietarios. Pura lógica, para poder hacer algo con una “cosa”, primero tiene que ser tuya.

A su vez, hay que tramitar ante Hacienda el Impuesto de Sucesiones (modelo 650), concretamente el que se conoce como Modelo 650-V (la letra V, efectivamente, deviene de “vehículo”) y que aconsejo se deje en manos de un abogado para evitar errores y pérdidas de tiempo innecesarias. Por si no conocéis Hacienda y para que os hagáis una idea, es peor que presentarse en una oficina de Lanbide en hora punta y esperar colas como si fueran las rebajas.

Una vez se haya tramitado la escritura de Aceptación de Herencia en la notaría, así como el modelo 650-V, tenemos dos opciones: o bien encargarnos nosotros mismos de hacer los respectivos cambios en Tráfico o dejarlo en manos de gestorías que específicamente se dedican a ello, para lo cual se deberá cumplimentar una serie de documentos que autoricen a la misma a operar en nombre de los herederos.

Si nos decantamos por la primera de las opciones, hay que llamar a Jefatura de Tráfico para concertar una cita en la que se llevarán a cabo los cambios de titularidad y transmisiones. Para ello deberemos ir acompañados de documentación como escrituras de la herencia, modelo 650-V, D.N.I. de los interesados, etc., así como haber abonado previamente la tasa de transmisión que impone tráfico.

Si optamos por la segunda opción, aunque el coste sea superior, es más cómodo puesto que es la gestoría la que se encarga de realizar todos los trámites. Lo único que corre de cuenta del interesado es facilitar la misma documentación que he mencionado en el párrafo anterior, así como firmar una serie de papeles de la gestoría para darles poder y que actúen en nuestro nombre.

No pierdes una mañana entera en Tráfico y el cambio se realiza en unos días. Por supuesto, la gestoría se encarga de facilitar al cliente un justificante para circular legalmente relativo al vehículo del que se pretenda el traspaso de titularidad, pues os recuerdo que hacen falta tanto el permiso de circulación como la ITV originales, que siempre deben permanecer en el turismo.

2975739128_706378498bPara el caso de los tractores o maquinaria de labranza, la tramitación en Tráfico es idéntica, con la especificidad de que antes de ello debe solicitarse la baja o alta agrícola y aportar también la Cartilla Agrícola original con el resto de documentación.

Si hablamos de barcos, tampoco es para asustarnos. No es lo típico, pero en el mundo de las herencias se ve de todo. En vez de una Tarjeta de ITV y un permiso de circulación, tendremos un “librito” llamado “Licencia de Navegación” que se compone de factura, certificado de adeudo, certificado de matriculación y certificado de inspección de buques.

Toda esta documentación recoge el modelo de barco, motor, matrícula, potencia, etc., es decir, al final como un coche. Asimismo, será necesario o el permiso de circulación de barcos si lo manejamos nosotros o el patrón de embarcación si tenemos quien nos lo dirija.

8483764142_18bab479d7

Cuando hayamos pasado por la notaría y hallamos incluido en el Modelo 650-V el barco, para que se produzca el cambio de titularidad a nombre de los herederos, en lugar de ir a Tráfico, habrá que acudir a la Capitanía Marítima, aportando las escrituras de Aceptación y Partición de Herencia, la Licencia de Navegación y el Impuesto de Sucesiones. Al no ser bienes con los que tratemos habitualmente, es absolutamente recomendable dejar en manos del despacho de abogados la gestión de todos estos trámites.

Centrémonos ahora en los seguros de vida. Para saber si el fallecido tenía alguno contratado o no, los herederos deben empezar solicitando el “Certificado de contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento”. La pregunta del millón: ¿Qué es ese papel y cómo lo consigo? Hay que dirigirse a la delegación del Ministerio de Justicia que tengamos más cerca; en Bilbao por ejemplo se encuentra en la calle Elcano n° 9. Deberemos presentarnos habiendo pagado una tasa previa, ¿pero cómo lo hago?

Existe un formulario que o bien se puede coger físicamente en la oficina del Ministerio de Justicia y rellenar a mano o buscarlo por internet, cumplimentarlo e imprimirlo. De una u otra forma, cuando lo hayamos completado, habrá que pasar por una entidad bancaria cualquiera para pagar la tasa en ventanilla y quede sellado por el banco. Efectivamente, con los papeles sellados y acompañando un certificado de defunción, iremos a la delegación del ministerio y nos darán al momento el documento. Lo que recoge el mismo es si el fallecido tenía algún seguro de vida, y en caso de que lo tenga, aparecerá reflejada la aseguradora y el nº de póliza de aquél.

5079893715_5107d64d31Ahora que sabemos que el causante tenía un seguro de vida contratado, ¿Cómo se hace para saber si somos beneficiarios del mismo? ¿Y cobrarlo? Aquí también existen dos opciones: o nos encargamos por nuestra cuenta, acudiendo a la oficina de la aseguradora que se trate, y permitidme la expresión, pero os harán remover Roma con Santiago y perder ratos y mañanas sacando fotocopias y, otra vez, haciendo trámites “raros” en Hacienda.

No tengo nada en contra de las aseguradoras, pero sí es cierto que son especialistas en marear al personal, ya que un día nos piden un papel, otro día otro y todavía te enteras y luego que nos enviarán un documento y procederán a ingresar el dinero acumulado, pero después habrá que hacer y presentar en Hacienda el Modelo 652 y llega el momento de las sorpresas:

“Ahora ya me he perdido y no me entero de nada”, “Debería haberles dicho a los abogados que me llevan la herencia que me lo gestionaran ellos” o “Llevan semanas pidiéndome papeles y ahora les falta el modelo no sé qué de Hacienda”, de ahí que mi consejo sea el de dirigirse a un despacho de abogados para que se encargue cómodamente de todas las gestiones, ya que al final resulta imprescindible.

Por resumir cómo se lleva a cabo el cobro del seguro de vida, el abogado se pondrá en contacto con la aseguradora, conocerá los beneficiarios y deberá remitir documentación, entre la que se encuentra: D.N.I. de los beneficiarios, copia del testamento, certificado de defunción, etc. Imprescindible para cobrar es la tramitación del Modelo 652 antes comentado, en el que se declara ante Hacienda la cuantía objeto de cobro por los beneficiarios.

Todo esto como regla general, pues luego cada aseguradora tiene sus especificidades.

No me gustaría dejaros sin nombrar, por supuesto, los “bienes olvidados” estrella a los que no se da importancia, pero muchas veces suscitan la máxima polémica o incluso inútiles rencillas familiares: joyas, ropa, álbumes u objetos personales del difunto. Salvo que se trate de bienes de alto valor (piedras preciosas, pieles, cuadros de firma, muebles…), que pueden inventariarse uno a uno en el testamento y decidir a quién legar cada uno de ellos, lo normal suele ser no hacer mención de ellos ni incluirlos en la masa hereditaria. En citas con clientes, más de uno nos 8301468020_cb4c3ae8fbpregunta: “¿oye y los pendientes de oro que tenía mi tía, me los puedo quedar como recuerdo? ¿El broche con perlas que era de mi madre, las pulseras y los relojes, nos los podemos repartir como queramos entre los hermanos? ¿Los álbumes de fotos de mi padre? ¿El anillo de oro que me dio mi abuela tengo que devolverlo?”

Mi mejor respuesta es que cada uno haga lo que moralmente sienta correcto. No se suelen reclamar ese tipo de bienes, básicamente porque quienes tienen conocimiento de ellos son las personas que han estado al cuidado del difunto y quienes pasaban más tiempo con ellos, de manera que es comprensible que deseen conservarlos a modo de recuerdo o entre los herederos decidan repartirlos en función del valor sentimental que tenga para cada uno de ellos.

Como broche final, me gustaría incidir en que si bien nadie desea que lleguen estos momentos, es imposible evitarlos, pero para eso nacen despachos como Hereditas, para tender una mano y ofrecer un apoyo y asesoramiento digno, resolviendo las más insignificantes dudas que generan unos álbumes de fotos, hasta los problemas más delicados que puede presentar toda una familia.

photo credit: . via photopin (license)

photo credit: Harvest via photopin (license)

photo credit: Sailing via photopin (license)

photo credit: thejob-7332 via photopin (license)

photo credit: The International Gem & Jewelry Show ( InterGem ) via photopin (license)

8 comentarios
  1. Begoña Dice:

    Excelente la explicación en todo este campo tan complejo que más tarde o más temprano nos tocará a todos resolver. Enhorabuena a todo el equipo que forma Hereditas Consultoría.

    Responder
  2. Oli Dice:

    Me parece muy interesante este artículo, nos abre los ojos a muchas cosas olvidadas a la hora de hacer un testamento, está claro que no pensamos en todo y que dejamos las cosas un poco al aire.
    Gracias por vuestra información. y Enhorabuena a Hereditas

    Responder
  3. Oli Dice:

    Hola Goreti: perdona mi atrevimiento, pero me gustaría hacerte una pregunta, tengo unas joyas de bastante valor, si estas no están incluidas en el testamento, como sería su repartición entre los herederos, Gacias y espero contestación.

    Responder
    • Goreti Santurde Torreiro Dice:

      Hola Oli, encantada.
      Desconozco tu situación personal, por lo que a priori no puedo ofrecerte una respuesta exacta sobre cómo sería su reparto; te explico por qué: cuando alquien fallece sin testamento, la ley obliga a que el reparto de la masa hereditaria se haga entre los parientes más próximos en grado y de manera equitativa.
      En este caso, si te refieres a tener hecho testamento, pero sin haber incluído las joyas, mi consejo sería que otorgaras uno nuevo y dispusieras de ellas en forma de legado, que es una figura para dejar a alguien en concreto una cosa concreta, por ejemplo: dejo a mi sobrina el anillo de oro y a mi nieto los pendientes de zafiros. Lo que pasaría en el caso de no hacer eso es tan simple como que la persona que tenga facilidad para disponer de ellas, puede hacerlo sin informar al resto de herederos y sin rendir cuentas a nadie, lo cual en muchas ocasiones genera rencillas familiares, de ahí que mi consejo sea nombrarlas en el testamento y que todo quede “bien atado”.
      Espero que haya sido de utilidad la respuesta y para cualquier cuestión no dudeis en poneros en contacto con nosotros. Muchas gracias.

      Responder
  4. Oli Dice:

    Gracias Goreti . pensaré en el consejo que me das, y desde luego que incluiré mis joyas en nuevo testamento.

    Responder
  5. chrustian costa Dice:

    disculpe necesito hacerle una consulta con respecto al caso de mi padre fallecido que luego de haberse cerrado el juicio sucesorio me llega el dato que poseia una embarcacion, la cual de hecho no ha sido debidamente declarada en el sucesorio por su segunda esposa e hijos yo soy hijo del primer matrimoniio y necesitaba saber como dar con los datos de dichga embarcacion ya que por lo tengo sabido sigue estando a nombnre de mi padre y por ende no se puede vender. A fines de reclamar la parte de este bien que nos corresponde tanto a mi com a mi hermano de sangre del primer matrimonio …desde ya agradecere su asesoramiento saludos christian.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Requerido